¿Por qué conviene divorciarse mientras todavía os lleváis bien?

El mejor momento para llegar a un acuerdo es antes de que aparezca el conflicto

Cuando una pareja ha decidido separarse, pero todavía mantiene una relación correcta, es habitual pensar:

«No tenemos ninguna prisa. Ya haremos los papeles más adelante».

Como no existen discusiones importantes, parece que dejar el divorcio pendiente no tendrá ninguna consecuencia.

Sin embargo, precisamente porque todavía existe comunicación y acuerdo, ese puede ser el mejor momento para formalizar la separación.

No se trata de correr ni de tomar una decisión impulsiva. Pero si ambos tienen claro que la relación ha terminado, posponer el divorcio puede hacer que un procedimiento sencillo se complique cuando cambien las circunstancias.

El acuerdo que existe hoy no tiene por qué seguir existiendo dentro de seis meses o dos años.

Llevarse bien ahora facilita un divorcio de mutuo acuerdo

Un divorcio de mutuo acuerdo requiere que ambos cónyuges coincidan en dos cuestiones principales:

  • Que quieren divorciarse.
  • Qué consecuencias tendrá la ruptura.

Esas consecuencias se recogen en un convenio regulador, que puede establecer qué ocurre con la vivienda, los gastos, una posible pensión, los bienes comunes o las medidas relativas a los hijos.

La legislación permite solicitar el divorcio conjuntamente, por uno de los cónyuges con el consentimiento del otro o por uno solo. Sin embargo, para tramitarlo de mutuo acuerdo es necesario mantener una propuesta común.

Cuando todavía podéis hablar con normalidad, revisar documentos y tomar decisiones conjuntas, preparar ese acuerdo suele resultar mucho más sencillo.

El acuerdo actual puede desaparecer

Muchas parejas pasan años separadas porque creen que siempre podrán divorciarse amistosamente cuando lo necesiten.

Pero durante ese tiempo pueden cambiar muchas cosas:

  • Uno comienza una nueva relación.
  • Aparece una discusión sobre la vivienda.
  • Alguno necesita recuperar dinero o pertenencias.
  • Se deja de pagar una deuda común.
  • Cambian los ingresos.
  • Uno de los dos se muda a otra ciudad o país.
  • Desaparece la comunicación.
  • Alguno siente que ha cedido demasiado durante años.

Una nueva pareja no tiene por qué generar ningún conflicto. Sin embargo, puede cambiar las prioridades, acelerar decisiones patrimoniales o hacer que alguno quiera cerrar rápidamente cuestiones que llevaba tiempo tolerando.

Lo que hoy puede hablarse mediante una conversación tranquila puede convertirse después en una negociación mucho más difícil.

Formalizar el divorcio no significa terminar mal

Existe la idea de que iniciar los trámites legales es una forma de enfrentarse al otro.

No tiene por qué ser así.

Un divorcio de mutuo acuerdo es precisamente la vía que permite a los cónyuges decidir conjuntamente cómo quieren organizar su separación, en lugar de dejar esas decisiones en manos de un juez.

Formalizar el acuerdo puede ser una forma de proteger la buena relación que todavía existe.

Cada uno sabe:

  • Qué obligaciones ha asumido.
  • Qué ocurre con la vivienda.
  • Cómo se distribuyen los gastos.
  • Qué bienes quedan pendientes.
  • Qué debe hacer a partir de la firma.
  • Cuándo deja de existir legalmente el matrimonio.

Un acuerdo claro reduce el espacio para las interpretaciones y evita que una promesa verbal termine siendo recordada de manera diferente por cada persona.

Seguir separados no significa estar divorciados

Aunque llevéis años viviendo en domicilios distintos y cada uno haya iniciado su propia vida, seguís estando legalmente casados hasta que el divorcio se formaliza.

El matrimonio queda disuelto mediante la resolución judicial correspondiente o, cuando se cumplen los requisitos legales, mediante una escritura pública de divorcio ante notario.

Por tanto, la separación de hecho no permite dar por cerrado jurídicamente el matrimonio.

Seguir casados puede mantener pendientes cuestiones relacionadas con el régimen económico matrimonial, la vivienda, las deudas, el estado civil o la posibilidad de volver a casarse.

No hacer nada puede parecer la opción más sencilla hoy, pero también significa mantener abierta una relación jurídica que ambos quizá ya consideran terminada.

Esperar puede convertir un divorcio amistoso en uno contencioso

Cuando ambos están de acuerdo, pueden controlar el contenido del convenio y buscar una solución que resulte aceptable para los dos.

Si el acuerdo desaparece, el divorcio continúa siendo posible. En España, una persona no necesita que su cónyuge consienta para solicitar judicialmente el divorcio.

Sin embargo, si no existe acuerdo sobre las consecuencias de la ruptura, puede ser necesario acudir a un procedimiento contencioso.

En ese caso:

  • Cada uno tendrá normalmente su propio abogado y procurador.
  • Cada parte formulará sus propias peticiones.
  • Podrán presentarse pruebas y discutirse los hechos.
  • Será el juzgado quien decida las medidas controvertidas.
  • El procedimiento será menos previsible para ambos.

El problema no es que vaya a resultar imposible divorciarse. El problema es que aquello que podía decidirse conjuntamente termina siendo resuelto por una tercera persona.

El paso del tiempo complica el reparto de bienes y gastos

Cuando existen bienes o deudas comunes, dejar pasar los años también puede dificultar la reconstrucción de lo ocurrido.

Por ejemplo:

  • Quién pagó las cuotas de la hipoteca después de la separación.
  • Qué saldo existía en las cuentas comunes.
  • Quién abonó determinados préstamos.
  • Qué bienes se compraron durante el matrimonio.
  • Quién asumió los gastos de la vivienda.
  • Qué cantidades eran gananciales o privativas.
  • Qué pertenencias se llevó cada uno.

Mientras más tiempo transcurra, más documentos habrá que localizar y más difícil puede ser recordar o acreditar determinados pagos.

Esto no significa que siempre sea obligatorio repartir todos los bienes al mismo tiempo que se tramita el divorcio. Pero sí conviene decidir conscientemente qué se regulará ahora y qué quedará pendiente para después.

Un convenio evita depender únicamente de la buena voluntad

Mientras la relación es correcta, un acuerdo verbal puede parecer suficiente:

«Tú te quedas en la vivienda y yo sigo pagando esta parte».

«Cuando vendamos la casa, repartimos el dinero».

«Más adelante hacemos el divorcio».

El problema surge si cambian las circunstancias o uno de los dos deja de respetar lo hablado.

El convenio regulador sirve para convertir los acuerdos en reglas claras. Es un elemento esencial del divorcio de mutuo acuerdo y debe formalizarse dentro del procedimiento judicial o de la escritura pública notarial correspondiente.

No se redacta porque exista desconfianza. Se redacta para que ninguno tenga que depender indefinidamente de la memoria o la buena voluntad del otro.

¿Puede realizarse el divorcio ante notario?

Cuando existe mutuo acuerdo y no hay hijos comunes menores no emancipados —ni concurre alguno de los supuestos especiales que obligan a acudir al juzgado—, puede estudiarse la vía notarial.

Para divorciarse ante notario es necesario:

  • Mantener el mutuo acuerdo.
  • Preparar un convenio regulador.
  • Comparecer personalmente ante el notario.
  • Estar asistidos por un abogado.
  • Cumplir los demás requisitos legales.

El notariado confirma que esta vía está prevista para divorcios de mutuo acuerdo sin hijos menores y que los cónyuges deben acudir con abogado y con el convenio redactado.

Cuando el caso es sencillo, el divorcio notarial permite aprovechar el entendimiento existente y cerrar el vínculo matrimonial sin iniciar un procedimiento judicial.

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¿Y si tenemos hijos menores?

Cuando existen hijos comunes menores de edad no emancipados, el divorcio no puede formalizarse ante notario.

En ese caso deberá tramitarse judicialmente, pero puede seguir siendo un procedimiento de mutuo acuerdo si ambos progenitores coinciden en las medidas relativas a los hijos.

El hecho de acudir al juzgado no significa que tenga que existir un enfrentamiento.

Los progenitores pueden presentar conjuntamente un convenio regulador que establezca cuestiones como:

  • La guarda y custodia.
  • Los tiempos de estancia con cada progenitor.
  • La pensión de alimentos.
  • Los gastos extraordinarios.
  • Las vacaciones.
  • El uso de la vivienda familiar.

La vía notarial queda excluida cuando hay hijos menores no emancipados, pero el divorcio judicial puede mantenerse dentro del mutuo acuerdo.

¿Significa esto que debéis divorciaros inmediatamente?

No necesariamente.

Puede tener sentido esperar cuando:

  • Todavía no habéis decidido definitivamente terminar el matrimonio.
  • Existe una posibilidad real de reconciliación.
  • Alguno necesita tiempo para entender la situación económica.
  • No conocéis todavía el patrimonio o las deudas.
  • Uno se siente presionado para aceptar condiciones que no comprende.
  • Es necesario obtener asesoramiento antes de firmar.

Divorciarse mientras todavía existe una buena relación no significa aceptar cualquier acuerdo para terminar rápidamente.

Ambos deben comprender lo que firman y tener una visión clara de sus consecuencias.

La idea no es precipitar el divorcio. La idea es no dejarlo indefinidamente pendiente cuando la decisión ya está tomada y todavía existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo equilibrado.

Señales de que no conviene seguir aplazándolo

Puede ser recomendable comenzar a formalizar la situación cuando:

  • Lleváis meses o años separados.
  • Ambos reconocéis que la relación ha terminado.
  • Cada uno vive ya en un domicilio diferente.
  • Alguno ha iniciado una nueva relación.
  • Existen bienes o deudas todavía compartidos.
  • Queréis vender o adjudicar una vivienda.
  • Uno necesita acreditar su nuevo estado civil.
  • El acuerdo empieza a deteriorarse.
  • Seguís posponiéndolo únicamente porque «ahora nos llevamos bien».

Llevarse bien no es una razón para no divorciarse.

En muchas ocasiones es precisamente la condición que permite hacerlo de forma sencilla, conjunta y previsible.

Preguntas frecuentes

¿Necesitamos estar los dos de acuerdo para divorciarnos?

No. Cualquiera de los cónyuges puede solicitar judicialmente el divorcio sin necesidad de contar con el consentimiento del otro.

Sin embargo, para tramitar un divorcio de mutuo acuerdo y presentar un convenio conjunto, ambos deben aceptar sus condiciones.

¿Podemos utilizar el mismo abogado?

En un divorcio de mutuo acuerdo puede existir una actuación profesional común mientras ambos mantengan la misma propuesta y no aparezca un conflicto de intereses.

Si surge una discusión importante sobre los hijos, la vivienda, el dinero o el reparto del patrimonio, puede ser conveniente que cada persona reciba asesoramiento independiente.

¿Debemos repartir todos los bienes al divorciarnos?

No siempre es necesario realizar el reparto completo en el mismo momento.

Puede formalizarse el divorcio y dejar determinadas operaciones patrimoniales para después. No obstante, conviene dejar claro qué cuestiones quedan pendientes y cómo se gestionarán mientras tanto.

¿Podemos divorciarnos ante notario si nos llevamos bien?

Llevarse bien y mantener el mutuo acuerdo es imprescindible, pero no es el único requisito.

También debe comprobarse que no existan hijos menores u otras circunstancias que obliguen a utilizar la vía judicial, preparar un convenio regulador y acudir personalmente a la notaría con asistencia de abogado.

¿Qué ocurre si uno cambia de opinión durante el proceso?

Si desaparece el acuerdo antes de formalizar el divorcio, no podrá continuarse por la vía notarial ni mediante una solicitud judicial conjunta en los mismos términos.

Cualquiera de los dos conservará la posibilidad de presentar una demanda judicial de divorcio.

¿Habéis decidido separaros y todavía podéis llegar a un acuerdo?

En Abogados de Lerna podemos estudiar vuestra situación, explicaros qué cuestiones deben quedar reguladas y preparar un convenio adaptado a vuestro caso.

Cuando se cumplen los requisitos, gestionamos el divorcio ante notario. Si es necesario acudir al juzgado, podemos tramitarlo judicialmente de mutuo acuerdo.

Aprovechar el entendimiento actual permite cerrar correctamente esta etapa antes de que aparezcan conflictos que hoy todavía no existen.

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