Muchos divorcios empiezan con buena intención.
“Nos llevamos bien”, “lo haremos fácil”, “no queremos problemas”.
Y, sin embargo, acaban siendo un infierno legal.
No porque la relación sea mala, sino porque se cometen errores muy comunes que transforman un divorcio de mutuo acuerdo en meses (o años) de conflictos, gastos y desgaste emocional.
Si estás en este punto, leer esto puede ahorrarte mucho dinero y muchos disgustos.
Error 1: Pensar que “como estamos de acuerdo”, no hace falta asesoramiento
Este es el error más frecuente… y el más peligroso.
Estar de acuerdo hoy no garantiza estarlo mañana.
Y un convenio mal planteado deja grietas que, con el tiempo, se convierten en problemas legales serios.
Lo que no se deja claro por escrito acaba discutiéndose después.
Error 2: Firmar un convenio pensando solo en el presente
Muchas parejas firman acuerdos pensando únicamente en “salir del paso”.
Pero un divorcio regula situaciones futuras:
- cambios económicos
- necesidades de los hijos
- venta o uso de la vivienda
- revisiones de pensiones
Un convenio que no prevé escenarios futuros es una bomba de relojería.
Error 3: Copiar modelos de internet o “lo que hizo un conocido”
Cada divorcio es distinto.
Copiar cláusulas genéricas o usar modelos estándar:
- no protege tu caso concreto
- no se adapta a tu realidad
- puede ser impugnable
Lo barato, aquí, sale muy caro.
Error 4: No hablar claro de los temas incómodos
Vivienda, dinero, hijos, pensiones…
Son temas delicados y muchas veces se evitan “para no discutir”.
El problema es que lo que no se habla ahora, estalla después.
Un divorcio bien llevado no evita los temas incómodos:
los trata con calma, claridad y criterio legal.
Error 5: Dejar que el proceso se alargue sin control
Retrasos, cambios constantes, indecisiones…
Todo eso desgasta la relación y rompe el clima de acuerdo.
Cuando el proceso se alarga:
- aparecen tensiones
- entra el conflicto
- el mutuo acuerdo se rompe
Y ahí empieza el verdadero infierno legal.
La realidad: la mayoría de estos errores se pueden evitar
La buena noticia es esta:
la mayoría de divorcios amistosos pueden cerrarse bien, sin juicios ni conflictos…
si se plantean correctamente desde el principio.
No se trata de desconfiar.
Se trata de hacerlo bien.
Un divorcio de mutuo acuerdo no es improvisación, es prevención
Un buen planteamiento inicial:
- evita errores
- ahorra dinero
- reduce conflictos
- protege a todas las partes
Y, sobre todo, te permite cerrar la etapa sin arrastrar problemas legales después.
Cuéntanos tu caso y te decimos en 24h si tu divorcio puede resolverse por mutuo acuerdo sin errores ni juicios
Sin compromiso.
Sin sorpresas.
Con claridad desde el primer momento.
Un divorcio amistoso solo lo es de verdad cuando está bien hecho.