Abandono del hogar: consecuencias legales de irse de casa

Una de las dudas más habituales cuando una relación termina es:

«Si me voy de casa antes de divorciarme, ¿pueden acusarme de abandono del hogar?»

La respuesta rápida es que marcharse del domicilio familiar no constituye por sí solo un delito.

Puedes decidir terminar la convivencia y vivir en otro domicilio. El problema aparece cuando, además de marcharte, dejas de cumplir determinadas obligaciones respecto de tus hijos o de la familia.

Y esa diferencia es importante.

¿Qué se considera abandono del hogar?

En lenguaje cotidiano hablamos de abandono del hogar cuando uno de los miembros de la pareja deja la vivienda familiar.

Pero jurídicamente hay que separar dos situaciones.

Una cosa es irse físicamente de casa.

Otra muy diferente es abandonar las responsabilidades familiares.

El Código Civil sigue estableciendo entre los deberes de los cónyuges la convivencia, la ayuda y el socorro mutuo. Sin embargo, eso no significa que una persona tenga que permanecer viviendo con su pareja indefinidamente cuando la relación ha terminado.

Por eso, marcharse de casa no equivale automáticamente a cometer ninguna infracción.

¿El abandono del hogar es delito?

No por el simple hecho de irte.

El Código Penal no castiga actualmente un delito autónomo consistente simplemente en hacer las maletas y abandonar el domicilio conyugal.

Lo que sí existe es el delito de abandono de familia.

El artículo 226 del Código Penal sanciona determinados incumplimientos de los deberes legales de asistencia o la falta de asistencia necesaria para el sustento de hijos, cónyuge u otros familiares en los supuestos previstos legalmente.

Por tanto:

Irte de casa ≠ abandono de familia.

Podría existir un problema penal si, además de marcharte, incumples gravemente las obligaciones de asistencia que legalmente te corresponden.

¿Y si tenemos hijos?

Aquí es donde conviene actuar con más cuidado.

Irte de la vivienda no significa automáticamente renunciar a tus hijos ni perder la custodia.

Pero tampoco es buena idea marcharte, desaparecer durante meses y desentenderte completamente de ellos para después pretender que esa conducta no tenga ninguna importancia.

En un futuro procedimiento de familia se estudiará cómo se han ocupado ambos progenitores de los hijos y, sobre todo, qué sistema protege mejor su interés.

Por eso, si tienes hijos y la convivencia ha terminado, conviene organizar desde el principio cuestiones como dónde permanecerán, cómo mantendrán contacto con ambos padres y cómo se seguirán pagando sus necesidades.

¿Pierdo la casa si me voy?

No automáticamente.

Salir del domicilio no significa regalar tu parte de la vivienda al otro cónyuge ni dejar de ser propietario.

Tampoco determina por sí mismo a quién se atribuirá posteriormente su uso.

En caso de divorcio, si no existe acuerdo, el uso de la vivienda familiar se resolverá conforme a las circunstancias familiares y a las reglas del artículo 96 del Código Civil, especialmente cuando existen hijos menores.

Por tanto, una cosa es quién vive allí provisionalmente y otra distinta:

quién es propietario, quién paga la hipoteca y quién tendrá finalmente atribuido el uso.

¿Tengo que presentar el divorcio en 30 días?

Aquí existe bastante confusión.

El artículo 105 del Código Civil establece que no incumple el deber de convivencia el cónyuge que sale del domicilio por una causa razonable y presenta en treinta días la demanda o solicitud prevista legalmente.

Pero esto no significa que el día 31 hayas cometido automáticamente un delito, pierdas la vivienda o pierdas la custodia de tus hijos.

No funciona así.

Es una regla relacionada con el deber civil de convivencia, no una cuenta atrás penal que convierta automáticamente tu salida en «abandono de familia».

Aun así, si la ruptura ya es definitiva, dejar durante meses la situación completamente sin regular puede generar problemas prácticos.

¿Se puede denunciar a alguien por abandono del hogar?

No tiene sentido plantear una denuncia penal únicamente porque tu marido o tu mujer haya decidido marcharse de casa.

Otra cosa es que junto a la salida existan hechos que sí puedan ser relevantes penalmente.

Por ejemplo, el Código Penal castiga el incumplimiento de determinados deberes legales de asistencia y también contempla específicamente el impago durante dos meses consecutivos o cuatro meses no consecutivos de prestaciones económicas establecidas judicialmente o en convenio judicialmente aprobado.

Ahí ya no estamos hablando simplemente de «se fue de casa».

Estamos hablando de otra conducta.

¿Qué pasa si no estamos casados?

La respuesta principal es todavía más sencilla.

Si sois pareja pero no estáis casados, no existe un deber matrimonial de convivencia.

Si existen hijos comunes, eso sí, la ruptura deberá organizarse mediante las correspondientes medidas paternofiliales si no alcanzáis un acuerdo privado suficiente.

La separación de los padres no elimina sus obligaciones respecto de los hijos.

¿Qué debería hacer antes de marcharme?

Si la relación ha terminado y estás pensando dejar el domicilio, intentaría evitar una salida improvisada. Antes de hacerlo conviene, especialmente si existen hijos o patrimonio común:

  • Tener claro cómo se atenderán provisionalmente los hijos.
  • No dejar de contribuir sin más a gastos que venías asumiendo.
  • Conservar documentación importante sobre vivienda, hipoteca e ingresos.
  • Valorar si conviene formalizar rápidamente un acuerdo o iniciar el procedimiento correspondiente.

Y si existe una situación de violencia o riesgo, la prioridad evidentemente no es mantener artificialmente la convivencia por miedo a la expresión «abandono del hogar».

Entonces, ¿puedo irme de casa antes de divorciarme?

Sí.

Marcharte de la vivienda familiar no constituye por sí solo un delito ni supone automáticamente perder la casa o a tus hijos.

La cuestión importante es cómo te marchas y qué ocurre después.

No es lo mismo cambiar de domicilio pero continuar atendiendo tus responsabilidades que desaparecer y dejar de ocuparte completamente de obligaciones familiares importantes.

Y tampoco es lo mismo un matrimonio sin hijos y con una vivienda alquilada que un matrimonio con tres hijos, hipoteca y sociedad de gananciales.

Ahí es donde cambia mucho la respuesta.

¿Estás pensando en marcharte del domicilio familiar?

En Abogados de Lerna podemos revisar tu situación antes de que tomes la decisión y decirte qué conviene hacer con la vivienda, los hijos y los gastos mientras se tramita la separación o el divorcio.

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